Diagnóstico Psicopatológico
Diagnóstico Psicopatológico
El diagnóstico y la caracterización misma de lo que es un cuadro psiquiátrico se sostienen sobre criterios que resultan vinculantes respecto del contexto sociocultural al que pertenece el denominado “enfermo”. Esta clase de juicios no siempre son claros a la hora de establecer qué es y qué no es un trastorno o disfunción, pues contiene componentes valorativos que definen qué es comprensible y qué no, qué es racional o irracional, compulsivo o libremente elegido, esperado o inesperado; todo ello siempre en función de una situación particular.
Respecto a lo que se comentaba en el apartado de "Trastorno y enfermedad mental" respecto a la influencia cultural en el término de trastorno, el DSM IV reconoce la importancia de los aspectos culturales e incluir invitaciones a reflexionar respecto del rol de la cultura en la expresión y valoración de los diferentes cuadros de síntomas.
Incluso, agrego un apéndice (J) hacia los "síndromes dependientes de la cultura", en el que habla del nombre del trastorno, descripción y en que cultura ha sido observado, sin embargo no entra mucho en detalles.
Asimismo, acepta que en el uso correcto de los criterios propuestos dependerá en cierta parte del juicio y consideraciones del clínico que evalúe.
Un punto clave para determinar cuándo estamos y cuándo no ante un trastorno mental, es la identificación de una disfunción interna como su causa. La presencia de un trastorno mental implica suponer la alteración de los mecanismos internos responsables del buen funcionamiento de las estructuras que posibilitan determinadas capacidades.
Se debe aceptar que "una conducta desviada es ocasionada por una anormalidad estructural para considerarla un síntoma; pero es la identificación de dicha conducta lo que lleva al clínico a suponer la presencia de una disfunción interna". Por eso es preciso que el clínico sea capaz de establecer ciertos criterios que le ayuden a determinar si los síntomas que se le presentan son o no de una disfunción interna.
Sin embargo, dado que aun no es posible saber con exactitud como funciona el cerebro humano, los manuales DSM terminan por considerar todos los síntomas (sean o no internos, esperables o desviados) como posibles signos de desorden, dejando a criterio del clínico el establecer si se trata o no de un signo de una disfunción subyacente.
Actualmente se están realizando investigaciones para poder establecer asociaciones entre síntomas y datos de estudios neurofuncionales y de laboratorios. Mientras que el comité elaborador del DSM IV propuso la inclusión de pruebas genéticas, de laboratorio, neuropsicológicas y de neuroimagen como criterios adicionales para realizar los diagnósticos, sin embargo no son 100% fiables.
Para navergar un poco más en el tema adjunto esta presentación del diagnostico y clasificación en el DSM V.



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